¿Has empezado a instalar material aislante térmico y algo no salió como esperabas? No te preocupes, es más común de lo que piensas. Muchos propietarios y aficionados al bricolaje cometen errores costosos durante la instalación que pueden arruinar todo el proyecto.
Este blog va dirigido para ti si planeas instalar aislante térmico por primera vez o si ya has tenido problemas con instalaciones anteriores. Te mostraremos los errores más frecuentes y cómo evitarlos para que tu inversión realmente valga la pena.
Vamos a revisar tres áreas donde suelen aparecer los problemas más grandes:
- primero, los errores típicos al elegir el tipo de aislante incorrecto para tu proyecto específico.
- Segundo, los fallos más comunes durante la preparación de la superficie y las condiciones de instalación que pueden comprometer todo el trabajo.
- Y tercero, los problemas con el sellado y las uniones entre materiales que terminan creando puentes térmicos.
Al final de leer este blog, tendrás las herramientas necesarias para hacer una instalación del material aislante térmico exitosa que realmente mejore la eficiencia energética de tu hogar.

No lijar ni nivelar los paneles correctamente para instalar material aislante térmico
Una de las fallas más críticas que puedes cometer durante la instalación de material aislante térmico es no preparar adecuadamente la superficie de los paneles.
Cuando no lijas ni nivelas correctamente los paneles, estás comprometiendo la adherencia de las capas posteriores y la calidad final del acabado.
Los paneles de aislamiento necesitan una superficie uniforme para que el sistema funcione como una envolvente continua eficiente.
Si dejas imperfecciones, desniveles o irregularidades sin corregir, crearás puntos débiles donde pueden aparecer fisuras o desprendimientos prematuros.
Esto afecta directamente la vida útil del sistema, que debería alcanzar entre 20 y 30 años sin problemas.
Para evitar este error, debes lijar cuidadosamente todas las uniones entre paneles y verificar que la superficie esté completamente nivelada antes de proceder con las siguientes capas.
Utiliza una regla o nivel para comprobar que no existen ondulaciones o desniveles que puedan telegrafiar a través del acabado final.
Colocar mal la malla de armadura apoyándola en lugar de ahogarla
La malla de armadura es un elemento fundamental para la integridad estructural de tu sistema de aislamiento térmico.
Un error frecuente es simplemente apoyar la malla sobre la superficie en lugar de ahogarla correctamente en el mortero base.
Cuando apoyas la malla sin ahogarla adecuadamente, no estás creando la unión mecánica necesaria para que el sistema resista las cargas de viento, que pueden alcanzar hasta 389 km/h en sistemas probados como PRECOR®.
La malla debe quedar completamente embebida en el mortero, sin burbujas de aire ni espacios vacíos.
Para aplicar correctamente la malla de armadura, debes extender el mortero base uniformemente, colocar la malla y luego aplicar una segunda capa de mortero presionando firmemente para asegurar que quede completamente ahogada.
Verifica que la malla no quede visible en la superficie y que no haya arrugas o pliegues que puedan crear puntos de tensión.
No proteger el enlucido durante el secado
El proceso de curado del enlucido es crítico para obtener las propiedades mecánicas finales del sistema.
No proteger adecuadamente esta capa durante el secado puede resultar en fisuraciones, pérdida de adherencia y reducción significativa de la durabilidad.
Durante el secado, el enlucido está vulnerable a las condiciones climáticas extremas como el viento directo, la lluvia, las heladas o el calor excesivo.
Estos factores pueden causar un secado desigual que genera tensiones internas y compromete la integridad del sistema que está diseñado para evitar filtraciones y humedad.
Debes proteger el enlucido con mallas de sombreado, lonas o sistemas temporales de protección durante al menos 24-48 horas después de la aplicación.
Mantén la superficie húmeda en climas secos y calurosos, y protégela de la lluvia directa.
Esta protección es especialmente importante considerando que el sistema debe mantener su capacidad de reducir hasta el 40% del consumo energético.

Aplicar grano incorrecto o grosor inadecuado en el yeso de acabado
El acabado final no es solo una cuestión estética, sino que también cumple funciones de protección cruciales para el sistema.
Aplicar un grano incorrecto o un grosor inadecuado puede comprometer tanto la apariencia como el rendimiento del aislamiento térmico.
El grosor del yeso de acabado debe ser uniforme y corresponder a las especificaciones del sistema para mantener el peso total entre 6-7 kg/m² sin considerar la superficie base.
Un grosor excesivo puede sobrecargar el sistema y causar desprendimientos, mientras que un grosor insuficiente no proporcionará la protección necesaria contra las inclemencias meteorológicas.
El grano del acabado también debe seleccionarse cuidadosamente según el tipo de textura deseada y las condiciones ambientales del proyecto.
Sistemas como PRECOR® ofrecen múltiples opciones de acabado, desde pastas tipo cantera con hojuelas multicolores hasta recubrimientos pétreos con resinas acrílicas, cada uno con especificaciones técnicas particulares que debes respetar para garantizar el desempeño óptimo del sistema.
Evitar estos errores comunes al instalar aislante térmico te garantizará una inversión rentable y duradera.
Recuerda que cada etapa del proceso es crucial: desde la selección del material adecuado según las características específicas de tu proyecto, hasta el correcto sellado de los solapes para asegurar un aislamiento total.
No olvides considerar las condiciones ambientales durante la instalación y elegir siempre productos de calidad certificada que te ofrezcan la mejor relación entre eficiencia y durabilidad.
Si tienes dudas sobre qué tipo de aislante necesitas o cómo realizar correctamente la instalación, es recomendable consultar con profesionales especializados.
Una instalación bien ejecutada no solo mejorará el confort térmico de tu hogar, sino que también te permitirá reducir significativamente los costos de calefacción y refrigeración a largo plazo.
La clave está en tomarse el tiempo necesario para hacer las cosas bien desde el principio.



